En una cumbre cargada de expectativas y gestos de poder, Donald Trump y Xi Jinping se encontraron en el imponente Gran Palacio del Pueblo en Pekín y coincidieron en que Irán “no puede tener nunca” armas nucleares y en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para el libre tránsito de hidrocarburos, sin peajes ni militarización.
Según un comunicado difundido por la Casa Blanca, ambos líderes coincidieron en que el estrecho de Ormuz es clave para el abastecimiento energético global. Xi Jinping dejó en claro la oposición de China a cualquier intento de militarizar la zona o de cobrar peajes por el paso de barcos petroleros. “El estrecho debe seguir abierto para sostener el libre flujo de energía”, subrayó el texto oficial.
Desde el inicio de la guerra con los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Irán impone un cierre casi total de este paso por donde antes transitaba una quinta parte del comercio global de petróleo y gas.
Desde abril, a pesar de la tregua vigente entre ambas partes, Estados Unidos responde con un bloqueo de los puertos iraníes.
China se ve afectada directamente porque, según la firma de análisis del tráfico marítimo Kpler, más de la mitad del crudo que importa por vía marítima procede de Oriente Medio y transita por ese estrecho.
Según la Casa Blanca, Xi expresó en su encuentro con Trump su oposición a una “militarización” del paso y a la instauración de un peaje, como pretende Irán.
CHINA QUIERE MÁS PETRÓLEO ESTADOUNIDENSE
Durante el encuentro, Xi Jinping expresó su interés en aumentar la compra de crudo estadounidense, con el objetivo de reducir la dependencia china del petróleo proveniente del Golfo Pérsico. Este gesto fue interpretado como una señal de acercamiento económico en medio de la guerra comercial y las tensiones geopolíticas.
Por su parte, Trump insistió en la necesidad de que Beijing aumente las compras de productos agrícolas estadounidenses y pidió colaboración para frenar el flujo de precursores del fentanilo que llegan a Estados Unidos.
