Bajo el lema “Hay títulos que cambian historias”, en esta cena anual la organización trazará un paralelismo entre la finalización de la enseñanza media con la consagración en un Mundial de fútbol.
Del evento participará el ministro de Educación de Chubut, José Luis Punta, quien es uno de los funcionarios que está en el gabinete de Ignacio Torres desde el día uno.
Mientras Argentina se prepara para vivir la euforia de un nuevo Mundial de Fútbol, otro partido se disputa en silencio dentro de las aulas del país: solo 3 de cada 10 jóvenes en situación de vulnerabilidad logra completar el nivel secundario sin repetir ni abandonar.
El dato sobre el abandono escolar no es menor y para los jóvenes provenientes de los sectores más pobres, la brecha es aún más pronunciada. Frente a esas cifras, la fundación lleva casi tres décadas construyendo una respuesta concreta, y el evento del 9 de junio será la ocasión para mostrar sus avances ante un auditorio de alto nivel.
La velada tendrá lugar en el Salón Central de La Rural, Predio Ferial de Buenos Aires (Palermo), entre las 18.30 y las 21. La propuesta de este año apela a la misma fibra que moviliza al país cuando la selección nacional disputa una copa del mundo: la convicción de que el egreso efectivo de jóvenes vulnerables es un logro colectivo que requiere el compromiso sostenido de personas e instituciones.
Así como un título mundial transforma el ánimo de una nación, el diploma secundario transforma la trayectoria individual de miles de adolescentes que, una vez graduados, pueden continuar estudios superiores o ingresar al mercado laboral con herramientas concretas.
El paralelismo futbolístico no es un recurso decorativo. La campaña de la “Noche Cimientos” 2026 lo utiliza para señalar que los partidos más difíciles no siempre se juegan en los estadios. La fundación propone mirar las aulas como el verdadero campo de juego donde se define el futuro del país, y el acompañamiento a los estudiantes como el trabajo de equipo que hace posible llegar a la final.

Mercedes Méndez Ribas, directora de la organización, lo sintetizó: “Un adolescente con título secundario duplica las chances de acceder a un empleo formal”.
La lista de confirmados para la “Noche Cimientos” incluye a Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores; Gabriel Sánchez Zinny, jefe de Gabinete de Ministros porteño; Mercedes Miguel, ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires; Alicia Fregonese, diputada nacional y presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara baja; y ministros de Educación de seis provincias: Susana Montaldo (Tucumán), Ramiro Aranda (Misiones), Verónica Soria (Catamarca), Pablo López Silva (Tierra del Fuego), José Luis Punta (Chubut) y Sofía Naidenoff (Chaco). También participarán líderes del sector empresarial, de la cooperación internacional y de la sociedad civil.
LA FUNDACIÓN
Fundación Cimientos opera desde 1997 con un modelo que combina becas económicas, tutorías personalizadas y capacitación docente.
Su programa insignia, Futuros Egresados, acompaña a estudiantes de entre 12 y 18 años durante toda la trayectoria secundaria, con foco en el desarrollo de habilidades socioemocionales: autonomía, responsabilidad, capacidad de trabajo en equipo y orientación vocacional. La metodología se aplica a contraturno en las escuelas, en articulación con los ministerios de Educación de cada jurisdicción.
Actualmente, la organización acompaña a más de 8.000 estudiantes en 460 escuelas distribuidas en las 18 provincias donde tiene presencia. A eso se suma un programa de becas universitarias que hoy sostiene a 380 jóvenes en el nivel superior, y una iniciativa de formación docente denominada Escuelas que Acompañan, que transfiere el conocimiento acumulado en casi tres décadas a equipos directivos y docentes de escuelas secundarias estatales para que puedan replicar el modelo de acompañamiento de trayectorias.
El impacto del trabajo de la fundación se mide también en términos de continuidad post-egreso. Según datos propios de Cimientos, el 83% de los jóvenes que pasaron por sus programas se encontraba estudiando, trabajando o realizando ambas actividades un año después de graduarse. Esa métrica, que la organización monitorea a través del seguimiento activo de sus egresados, es uno de los argumentos centrales que la fundación presentará ante los asistentes al evento del 9 de junio.
