Ucrania lanzó este jueves su mayor ataque con drones contra Moscú en los dos últimos años, lo que provocó incendios en la capital rusa y sus alrededores. La ofensiva, que incluyó el golpe a una refinería clave, dejó cientos de vuelos demorados y puso en alerta a toda la región.
Varios drones impactaron en la refinería MNPZ, ubicada en el distrito de Kapotnia, al sur de Moscú. El propio alcalde de la ciudad, Seguéi Sobianin, calificó el hecho como un ataque “a gran escala”, aunque no detalló el alcance de los daños.
Reporteros en la zona vieron grandes columnas de humo negro sobre la periferia sur de la capital, mientras las llamas se apoderaban de la refinería.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, justificó la ofensiva y la definió como “una respuesta plenamente justificada a los ataques rusos contra nuestras ciudades”.
El ataque coincidió con una reunión del presidente Vladimir Putin con líderes del sudeste asiático en la ciudad de Kazán, a unos 700 kilómetros de Moscú. El mandatario ruso evitó referirse al tema en su intervención inicial.
No es la primera vez que Kiev lanza una ofensiva de este tipo durante un evento internacional en Rusia: a principios de junio, un ataque similar golpeó la zona de San Petersburgo durante un importante foro económico.
