En el Gobierno se encendieron las alarmas por dos temas que preocupan en la Casa Rosada: el futuro de las PASO y el impacto del caso Manuel Adorni en la militancia libertaria.
En Balcarce 50 creen que la reforma política es una condición clave para ordenar la estrategia electoral de Javier Milei en 2027 y admiten preocupación por el efecto que podría tener una primaria nacional en la que el Presidente compita sin interna, pero la oposición aparezca sumada en todas sus variantes.
“Sin reforma política, Milei no reelige”, expresan en un sector del Ejecutivo. En el oficialismo reconocen que ya se pasó la fecha límite que la mesa política había fijado como objetivo para obtener media sanción en el Senado: antes del primer partido del Mundial, que fue el 11 de junio. La iniciativa sigue trabada, pero en Nación aseguran que no la dan por caída. “La reforma va a salir, pero porque van a poner todo lo que sea necesario. Es la obsesión interna”, agregan.
La principal preocupación está puesta en las PASO. En el oficialismo temen que una elección primaria funcione como una gran encuesta nacional antes de las generales y produzca un efecto financiero adverso si Milei queda en torno a los 34 o 38 puntos, mientras el peronismo y otros sectores opositores, sumados, aparecen por encima. “Podés tener un estrés financiero que te complique”, advierten.
La cuenta que hacen en Balcarce 50 es distinta si no hay PASO. En el Ejecutivo especulan con que, sin primarias, Milei podría superar los 40 puntos en una elección general polarizada, mientras que con PASO quedaría expuesto a una foto intermedia menos favorable. En ese marco, algunos funcionarios resumen la orden política en una frase: “Creen que va a salir. Van a dejar todo”.
El encargado de empujar la reforma desde la estructura política es Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional y mano derecha de Karina Milei en el armado nacional de La Libertad Avanza. En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, mantiene una ronda de reuniones con gobernadores para acercar posiciones y conseguir los votos necesarios en el Congreso.
En la Casa Rosada ya trabajan con una alternativa más flexible que la eliminación lisa y llana de las PASO. Aunque algunos sectores internos todavía se inclinan por una suspensión, la opción que gana volumen es convertirlas en un sistema optativo. Ese esquema permitiría que los partidos sin competencia interna no tengan que participar de la primaria y abriría una vía de negociación con gobernadores, radicales, sectores del PRO y bloques provinciales.
En otros despachos oficiales le bajan el tono al riesgo electoral y sostienen que “no va a suceder lo que pasó con Macri”. La referencia apunta al antecedente de 2019, cuando el resultado de las PASO provocó una fuerte reacción de los mercados y dejó al gobierno de Cambiemos muy debilitado antes de la elección general. En el oficialismo creen que Milei llega con un núcleo más firme, pero admiten que no quieren exponerlo a una instancia que pueda condicionar la economía y la campaña.
La discusión electoral se cruza con la necesidad de evitar nuevos quiebres internos. En esta etapa, en sectores de Balcarce 50 se inclinan por Patricia Bullrich como eventual candidata a vicepresidenta de Milei, aunque la definición todavía no está cerrada. El diagnóstico que comparten en distintos sectores es que el Presidente necesita llegar al año electoral con menos frentes abiertos, acuerdos provinciales más estables y una estructura libertaria alineada detrás de su reelección.
El segundo frente de alarma es territorial. En paralelo a las negociaciones por la reforma política, referentes y funcionarios reciben testimonios de militantes libertarios del interior que trasladan quejas por el caso Adorni. Se trata de dirigentes de base que ponen mesas de La Libertad Avanza en pueblos y ciudades, hacen recorridas de calle y quedan expuestos a insultos, chicanas y reclamos de vecinos.
Fuente: TN
