El temor a nuevas réplicas marcó la madrugada de este jueves en Venezuela, luego de los dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el miércoles.
En distintas zonas de Caracas, miles de personas tuvieron que pasar la noche a la intemperie: algunos pusieron colchones y colchonetas sobre el asfalto, mientras que otros buscaron refugio dentro de sus vehículos para evitar permanecer en edificios potencialmente dañados.
La incertidumbre por el estado de las construcciones mantuvo en alerta a la población durante toda la noche. Incluso quienes habían decidido regresar a sus hogares, pese a los daños visibles en algunas fachadas, volvieron a salir a la calle cuando se registraron nuevas réplicas de menor intensidad.
Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan con la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó durante las primeras horas del jueves que el saldo provisorio de los sismos era de al menos 32 personas fallecidas y más de 700 heridas. Sin embargo, la cantidad de víctimas aumentó y ya se contabilizaron, al menos, 164 muertes.
La funcionaria señaló que el estado de La Guaira, ubicado en la costa norte y vecino a Caracas, fue el más afectado por los terremotos. Allí, indicó, se registraron decenas de edificios colapsados.
Rodríguez también advirtió que el número de víctimas podría incrementarse en las próximas horas, a medida que avanzaran las tareas de rescate en las construcciones derrumbadas y los equipos de emergencia lograran acceder a las zonas más devastadas.
Los operativos se concentraban especialmente en edificios colapsados de distintos sectores de Caracas. En el oeste de la capital, los rescatistas trabajaban en barrios como El Paraíso, San Bernardino y Maripérez, mientras que en el este las tareas se desarrollaban en Los Palos Grandes, una de las zonas más expuestas a la actividad sísmica y donde se observaron importantes daños estructurales.
Después de varias horas de trabajo manual con palas y carretillas, comenzaron a llegar maquinarias pesadas para colaborar con la remoción de escombros.
“Todo lo hicimos a pulmón”, relató Maikel Rincón, uno de los vecinos que participó del rescate de un adolescente de 17 años atrapado entre los restos de un edificio en Maripérez.
El hombre reconstruyó cómo comenzó el operativo espontáneo. “Un vecino pasó corriendo, diciendo que se había caído el bloque y cuando vinimos esto estaba ya caído y los vecinos nos metimos”.
Luego explicó que comenzaron a escuchar pedidos de auxilio provenientes de debajo de los escombros. “Cuando empezamos a escuchar los gritos, había personas abajo metidas, empezamos a sacar los escombros y fue cuando sacamos a Fabián, un muchachito que tiene como 17 años y lamentablemente toda su familia murió ahí tapeada”, contó.
