Antes de la declaración de los testigos del caso y sin aceptar preguntas de la querella y la fiscalía, declaró el imputado en el caso. Rivas negó haber arrojado veneno a los perros, aunque reconoció que es quien aparece en las cámaras de seguridad del propietario de los animales y víctima en el caso.
Rivas dijo que, en realidad, se hallaba trabajando en el lugar en horas de la noche tratando de dejar alimento y agua para sus perros y caballos ante un inminente viaje que debía realizar a Futaleufú, Chile, ante el fallecimiento de un familiar. Estando en ese país, la policía lo notificó de un allanamiento en su predio del que -indicó- es cuidador con las formalidades para tener allí sus elementos y animales.
Según su hipótesis de lo que pudo haber ocurrido deslizó la posibilidad de que los animales hayan sido envenenados en otro lugar.
También declaró Alan Martini y Paula Fuseneco, los propietarios del perro “Manija” el que, al no encontrar a los perros luego de un paseo en el Dique Ameghino, analizó las cámaras de seguridad detectando la presencia de Rivas en el alambrado aledaño a su terreno, en los días previos a que los animales fueran muertos. Dijo también haber encontrado restos de embutidos que resguardó en una bolsa a fin de ser analizados. “En la cámara móvil se puede ver a Rivas arrojando cosas hacia mi terreno”, indicó.
La imputación es la de “malos tratos y acto de crueldad contra los animales en concurso ideal”, con el Art. 55° Ley N° 24.051 en función del art. 200 Bis del Código Penal relacionado con el riesgo potencial hacia las personas, circunstancia que agrava la pretensión punitiva.
La fiscalía anticipó un pedido de pena de cuatro años de prisión contra Rivas, y la querella la pena de cinco años de prisión en caso de ser hallado culpable.
Mañana a partir de la 08 hs continuará el debate con más testigos.
