El Gobierno de Brasil convocó este martes por la tarde al embajador argentino, le comunicó su decisión de reducir el nivel de la representación diplomática bilateral y solicitó que regrese a la Argentina.
En un comunicado, la Cancillería argentina calificó la medida como unilateral y acusó a la administración brasileña de “continuar aislándose del resto de la región”.
La decisión fue comunicada durante una reunión entre el representante argentino y el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, según informó el Palacio San Martín mediante un comunicado oficial.
“En la tarde de hoy, el Embajador de la República Argentina en la República Federativa del Brasil fue convocado por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, quien le comunicó la decisión del Gobierno brasileño de reducir el nivel de la representación diplomática bilateral al nivel de Encargados de Negocios y solicitar su regreso a la República Argentina”, indicó el documento.
La Cancillería no precisó en el comunicado cuál fue el episodio concreto que motivó la decisión de Brasil, aunque vinculó la medida con las diferencias políticas entre los gobiernos de ambos países.
“La República Argentina toma nota de la decisión adoptada unilateralmente por el Gobierno de la República Federativa del Brasil, y lamenta su decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”, sostuvo.
LA RESPUESTA DE ARGENTINA
En otro tramo del texto, el Gobierno argentino recordó los cruces públicos que se produjeron durante los últimos años y aseguró que evitó convertir esas diferencias en conflictos institucionales.
“En estos últimos años, se produjeron numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países. En todos esos casos, sin excepción, la Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático. Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional. Ese criterio es el que la Argentina sostiene hoy”, señaló la Cancillería.
El comunicado cerró con una crítica a la utilización de la política exterior en función de las posiciones de los gobernantes de turno.
“La República Argentina reafirma que las relaciones entre los Estados deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno. La política exterior argentina continuará guiándose exclusivamente por la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino”, concluyó.
