Miguel Battista, el bioquímico de 71 años detenido en Esquel por mantener encerrada a su familia durante aproximadamente cuatro años, rompió el silencio luego de que le dictaran prisión preventiva. “Tuve más afecto en prisión que por parte de mis vecinos”, dijo a un medio local, al ser trasladado nuevamente una comisaría de Trevelin.
El hombre, acusado de privación ilegítima de la libertad y abandono de persona por tener en cautiverio a su esposa e hijos, negó a la salida de los Tribunales de Esquel la imputación que pesa en su contra. “Es una gran persecución”, dijo el bioquímico en diálogo con el medio Noticias de Esquel. En la breve entrevista se lo observa tranquilo y hasta sonriente, pese a la grave acusación que enfrenta.
Battista fue detenido la semana pasada, luego de la denuncia de los vecinos y una investigación que se extendió por varios días. Tras el arresto, la Justicia finalmente confirmó el fin de semana pasado la prisión preventiva por diez días.
La medida busca preservar la investigación, además de permitir la realización de pericias sobre todos los involucrados.
En ese contexto, la procuradora de fiscalía Cecilia Bagnato explicó que será necesario realizar una evaluación psiquiátrica al detenido para determinar si comprendía el alcance de sus actos y definir las eventuales responsabilidades penales.
La defensa particular, por su parte, pidió una revisión de la medida cautelar ante un tribunal integrado por dos jueces de Comodoro Rivadavia. Los magistrados, sin embargo, confirmaron la prisión preventiva.
