La orden del ministro de Economía, Martín Guzmán, de ejecutar el despido de Basualdo al frente de la subsecretaría de energía por no implementar suba de tarifas quedó desactivada y perdió la batalla. En simultáneo, tras esa jugada que dejó expuesto al titular del Palacio de Hacienda, en el Senado intentaban condicionarlo para que la plata del FMI se utilice para afrontar la pandemia y no para el pago de deuda.
Ayer, Guzmán intentó desquitarse con un mensaje claro: “En un país con 57% de pobreza infantil, estamos gastando en subsidiar el consumo de luz y de gas en una parte de nuestra población que hoy no es prioritario que reciba esos subsidios, barrios en donde vive gente de altos ingresos, cuando esos recursos tienen que ser utilizados para aquellos que más necesitan”, subrayó.
Lo dijo en la quinta reunión del Consejo Federal Argentina contra el Hambre, que encabezó el presidente de la Nación, Alberto Fernández.
En ese marco, el ministro agregó que el compromiso es “agilizar la gestión y poder también, desde el punto de vista de las inversiones del Estado, dedicar los recursos a aquello que más vale”.
“La política es el instrumento para la transformación de realidades, y seguimos el liderazgo del Presidente que marca una línea, sana para la Argentina, para tranquilizar a nuestra sociedad y a la economía argentina”, explicó.
Según Guzmán, “parte de los consensos y los acuerdos como el lugar sobre el cual construir de forma colectiva, entendiendo que hay veces que el conflicto es inevitable y que lo que importa es cómo se administra, se maneja ese conflicto, manejándolo con respecto, responsabilidad”.
“Nuestro compromiso es seguir trabajando para tener cada día una sociedad con más oportunidades, distribuidas en forma más equitativa”, concluyó.
