Rodeado de un fuerte operativo de seguridad, el mandatario de 66 años partió de la residencia oficial Palacio de Alvorada junto a cientos de motociclistas para recorrer durante una hora el centro de la capital, en una convocatoria para conmemorar el Día de las Madres.
“Tuvimos un problema gravísimo el año pasado, algo que nadie esperaba, la pandemia, pero poco a poco estamos venciendo. Pueden estar seguros: como jefe supremo de las Fuerzas Armadas jamás mi Ejército irá a las calles para mantenerlos dentro de casa”, dijo Bolsonaro a sus seguidores, concentrados en las afueras del Palacio de Alvorada tras el recorrido.
Al final del recorrido, el presidente, férreo crítico del confinamiento social para enfrentar la pandemia, se tomó fotografías, estrechó manos con decenas de seguidores -muchos entre quienes, al igual que el mandatario, no llevaban el barbijo de protección-, y agradeció el “apoyo a un gobierno que se identifica en gran medida con el Ejército”, reportó la agencia de noticias AFP.
“Estoy participando del acto en apoyo a todo lo que [el gobierno] ha hecho en estos dos últimos años para rescatar a Brasil”, dijo Carlos Toledo, de 61 años, tras el recorrido, en el que muchos motociclistas llevaron la bandera brasileña, convertida en símbolo de las movilizaciones pro Bolsonaro.
Bajo el embate de una segunda ola de la pandemia, Brasil se ha convertido en el país con mayor índice de mortalidad en el continente americano y en el Hemisferio Sur, aunque el ritmo de contagios se ha reducido en las últimas semanas.
El sábado 1 de mayo los seguidores de Bolsonaro realizaron multitudinarias marchas y caravanas motorizadas en ciudades como Brasilia, Sao Paulo y Río de Janeiro, solo tres días antes de que una comisión del Senado comenzara a investigar las acciones del gobierno para enfrentar la pandemia en Brasil.
