“Hola, mi nombre es Alejo Irigoyen, soy investigador de CONICET y necesito hacer pública una realidad muy penosa que ocurre en la provincia del Chubut”, comenzó el investigador en diálogo con Metadata Noticias.
El investigador contó a Metadata que “descubrimos la especie gatopardo que puede llegar a los 3 metros y pesar 100 kilos. Dentro del área protegida tienen sitios clave. Se juntan en áreas muy cercanas a la costa a alimentarse y aparearse. Las hembras quedan muy a mano de la matanza”.
“Así como no podemos matar lobos marinos, queremos advertir que tampoco podeos hacerlo con los tiburones”, explicó Irigoyen.
Precisó que “salimos a poner sobre la mesa este tema para discutir esta situación preocupante”. Agregó que hay tres puntos centrales: “Llamar a la conciencia, porque son especies en peligro de extinción; seguir un reglamento para la pesca marina en Chubut; y facilitar el trabajo de los investigadores marinos, principalmente porque nos cuesta cada vez más trabajar en las áreas protegidas”.
Irigoyen graficó que “están ocurriendo matanzas de grandes tiburones” y que esta casería “ocurre dentro de propiedades privadas en campos que dan a la costa, o bien de noche en zonas cercanas a los caminos públicos”.
Existe un área particular, la de Caleta Valdés, que es una zona clave del tiburón gatopardo. “No existe al momento otro sitio de la costa Argentina que se conozca que tenga tanta importancia para la especie en nuestro mar”, detalló.
Advirtió que los tiburones gatopardo “son clave en nuestros ecosistemas marinos. Junto con las orcas, son los únicos predadores de lobos y elefantes marinos, con lo cual no tienen reemplazo en su rol de mantener el equilibrio”.
Por último, aclaró que este reclamo “no es un ataque a los pescadores”, a quienes consideró que “ellos son los primeros que reclaman reglas claras de juego y la gran mayoría tiene buenas prácticas deportivas. Matar tiburones, hoy es otra cosa, no es pesca deportiva. No es ser pescador”.
