El cine sorprende siempre, últimamente vemos una seguidilla que parece inacabable de películas que reflejan o tratan de exhibir la vida del pintor Vincent van Gogh, cuya vida y obra han alcanzado ribetes superlativos.
Si bien las películas son numerosas, podemos aseverar que en los últimos años la industria ha lanzado una por año, muy pocas han estado a la altura de su objeto; pero la historia de ese artista que inmortalizó tanto los girasoles como el lóbulo de su oreja izquierda, convirtiéndola en el síntoma de su paroxismo psíquico, sigue siendo seductora para realizadores y espectadores.
¿Qué implica la idea de Van Gogh? Es una verdad de Perogrullo que nada de lo que el redefinió volverá a ser lo que fue; ni los girasoles, como ya había dicho, ni los cuervos, los campos arados, pero, sobre todo, redefinió varios colores: El terracota de El cuarto, y sobre todo el color amarillo, que ya nunca, después de él, volverá ser el mismo.
En 1948, el cineasta francés Alain Resnais realizó un documental, Van Gogh, sobre las pinturas de van Gogh en coincidencia con una muestra que se estaba montando en París. Obtuvo el Premio en el Festival de cine de Venecia de ese mismo año y el Oscar al mejor documental el año siguiente.

Todo el mundo quedo deslumbrado y extasiado con la película, con las obras, de van Gogh. Mientras una voz en off transmite datos relevantes de la vida del artista, los cuadros son filmados en un sordo contrapunto, a veces jugando con el zoom, a veces desde una mirada que pretende abarcar la totalidad de la obra.
En Sueños, dirigida por Akiro Kurosawa, un film estrenado en 1990, una serie de ejercicios fílmicos basados en ocho sueños recurrentes del director, dan pie a que en el quinto episodio. “Crows” (cuervos, claro), el papel de Vincent Van Gogh este representado por el también director de cine, Martín Scorcese.
El yo onírico de Kurosawa se desdobla en un joven estudiante de pintura que observa algunas pinturas de van Gogh en un museo. El dialogo entre el maestro y el estudiante con el van Gogh/Scorcese es una obra de arte en sí misma.
ARTISTAS QUE LLEGARON AL OSCAR RETRATANDO A VAN GOGH
En 1956 se estrena Sed de vivir, basada en la novela de Irving Stone El loco del pelo rojo (con ese título se conoció la película en España), uno de los biopics más famosos de la historia del cine, en él se retrata la vida del pintor, su evolución y acompasadamente, el desarrollo de su arte.
Fue dirigida por Vincente Minnelli, un realizador especializado en hacer musicales para la Metro, que adaptó su rico diseño artístico de la música al arte plástico. Esta película supuso el segundo Oscar para Anthony Quinn como mejor actor secundario y la tercera nominación para Kirk Douglas al mejor actor principal, obviamente interpreto a Vincent van Gogh.
El relato peca de ingenuo, purifica la figura del artista y destaca sus aristas más trágicas; pero el mayor encanto del film está en la obsesiva inclusión de los cuadros del pintor, duplicados cromáticamente.

Vincent &Theo es una producción británica de 1990, dirigida por Robert Altman y protagonizada por Tim Roth, Paul Rhys y Jean-Pierre Cassel. La historia se centra en la relación entre Vincent y su hermano Theo. En la época que se instalan en París están ligados al mundo del arte, pero llevan vidas absolutamente diferentes. Vincent ha decidido ser pintor a tiempo completo y deberán luchar juntos contra la depresión y la locura, en un registro desgarrador. Este Van Gogh es un desencantado, autodestructivo, al borde del cinismo, e inspirado por el demonio, feliz de acostarse con prostitutas, aunque riguroso con las 8 horas de pintura diarias, de lunes a lunes.
Al año siguiente se estrenó Van Gogh con guion y dirección de Maurice Pialat, el cantante Jacques Dutronc interpreta al pintor que no logra componer un van Gogh a la altura del original.
Es más, la crítica del diario español El País fue lapidaria: “…la película fue aplaudida y abucheada, que es lo que busca: crear una falsa polémica para asi vender como oro lo que en realidad es barro. Para forzar el escándalo prefabricado, Pialat convierte la locura del genial holandés en algo que nada tiene de genial y mucho de idiotez”. (Parece que definitivamente, no le gustó).
Pialat retrata los últimos 66 días de la vida del pintor, que en general todas las biografías tocan muy someramente por lo álgido de su desarrollo. El director se aboca así en los vínculos de van Gogh y en la cultura de la época, que fueran el contexto de la obra del artista. Todo muy lejos de lo sublime y muy cercano a lo humano, demasiado humano, parafraseando a otro grande.
LAS ÚLTIMAS PELÍCULAS SOBRE EL PINTOR
En A las puertas de la eternidad (2018) el también pintor Julian Schnabel compone un personaje que se nos presenta como un tipo agradable, apaleado, sin nada incomodo o transgresor, consciente de la posteridad de su obra, pero dolorido por el silencio de sus contemporáneos.
Es un van Gogh de bajas calorías, light, sentencioso y didáctico, atormentado, pero siempre respetuoso. William Dafoe con oficio trata de sacar adelante el personaje, pero la falla está en el guion y en la composición.
La crítica de Semana.Com es muy categórica. “Pero no es un film sobre el acto de pintar. A pesar de que Schnabel se dedica a ese oficio hace tanto, no parece haber mucho interés por ponerse a explorar la pintura o la particularidad de sus tiempos. Quizás, en ese sentido, también responda a nuestro presente, en el que muchos artistas consagrados parecen pasar más tiempo haciendo vida social y manejando sus redes que trabajando en sus obras”.

Y ahora, privilegios del cronista, voy a decir cuál es para mí, no digo la mejor, pero si la que a mi más me gustó: …Loving Vincent o como se la conoció entre nosotros: Cartas de van Gogh. Es una producción británica de 2017 con dos directores: Dorota Kobiela y Hugh Welchman.
Las pinturas originales fueron representadas por actores y pintadas al óleo para llegar al cuadro animado. O sea, pintar un cuadro, fotografiarlo, raspar la pintura, volver a pintar. Así se llegó a realizar la primera película pintada al óleo completamente a mano.
El largometraje se basa en una serie de cartas escritas por van Gogh y está compuesta por 65.000 fotogramas pintados por 125 artistas al estilo del gran referente neerlandés. “La idea es de mi esposa, Dorota Kobiela – cuenta el polaco Hugh Welchman – Se preparó como pintora, pero después de graduarse y de trabajar en cine, pensó que había perdido su camino. Quería volver a la pintura, pero a la vez quedarse en el cine. Entonces decidió pintar una película.
Vincent van Gogh dejó más de 850 pinturas y casi 1.300 trabajos en papel. “Nos llevó casi cinco años y medio –continua Welchman – Tres para escribir y desarrollar el film, un mes de grabación, cinco de edición y dos años de pintura”. Sin dudas un trabajo demoledor pero que sin lugar a dudas dio sus frutos. Una película original e inolvidable, una obra de arte que rinde homenaje al artista y al propio arte.
