En un homenaje emotivo, el mejor jugador del mundo en la actualidad, Lionel Messi, convirtió el cuarto gol frente al Osasuna por la liga española y lo festejó con un tributo a Diego Armando Maradona: Se sacó la camiseta culé y abajo tenía la casaca de Newell’s que usó “Pelusa” en el 93.
Tal como marca un reglamento muy poco empático para situaciones como éstas, el árbitro Antonio Miguel Mateu Lahoz le tuvo que mostrar el cartón amarillo a la Pulga. Para nada sentimental, totalmente correcto desde lo disciplinario. “Un jugador que se quite la camiseta tras la anotación de un gol será amonestado por conducta antideportiva”, establece la regla 12 del juego.
Y además de sumar una tarjeta para el ciclo de cinco amarillas que conlleva a una suspensión de una fecha, Barcelona también se verá afectado por el homenaje que Messi le hizo a Maradona en pleno campo de juego. Es que tendrá que sacar la billetera y abonar una multa.
“El futbolista que, con ocasión de haber conseguido un gol o por alguna otra causa derivada de las vicisitudes del juego, alce su camiseta y exhiba cualquiera clase de publicidad, lema, leyenda, siglas, anagramas o dibujos, sean los que fueren sus contenidos o la finalidad de la acción, será sancionado, como autor de una falta grave, con multa en cuantía de hasta 3.000 euros y amonestación”, señala el artículo 91 del Código Disciplinario de la RFEF. No es una falta grave, desde luego, pero sí habrá una pena -irrisoria- económica.
