El Parque Patagonia es considerado uno de los sitios más idóneos para la observación de fauna autóctona, con el puma a la cabeza, dado que al ser un área protegida, sus poblaciones están en proceso de recuperación y cada vez más a la vista de quien visita el lugar.
Con la exitosa experiencia chilena en el Parque Nacional Torres del Paine como ejemplo, jóvenes lugareños comenzaron en el último año a emprender sus propios proyectos de turismo de naturaleza.
Uno de ellos es El Choique Guía, un emprendimiento de avistamiento de pumas encabezado por Facundo Epul, oriundo de de Perito Moreno, quien luego de estudiar Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Córdoba, decidió volver a su tierra natal en la estepa patagónica.
Criado en un campo cercano al actual Parque Patagonia, Epul contó que siempre estuvo rodeado de “gente grande, con la que pasé horas charlando y de la que aprendí muchísimo sobre la Pachamama y todo lo que la habita”.
“Me sentaba a tomar mates con los viejos y me contaban muchas cosas, algunas verdades y otros mitos, pero todo eso me forjó este camino”, relató a Télam.
De aquellos años, cuando el puma era sinónimo de plaga y una amenaza para el ganado y las personas, el joven recordó la obsesión que tenía por encontrarse con uno en todo momento.
“Cuando era chico siempre se decía que era muy difícil encontrar un puma y un poco te terminas obsesionando, imaginándote dónde puede estar, cómo es y cómo encontrarlo”, comentó , y aseguró: “Hoy sigo fascinado con los grandes felinos”.
El encanto es compartido por las personas que visitan el Parque y hacen con él las visitas guiadas para el avistamiento de pumas, especie que Facundo considera su “favorita”, aunque asegura ser un “apasionado” de toda la naturaleza.
La actividad, que incluye tres días y una salida nocturna, puede hacerse por el cañadón del Río Pinturas o por el sendero Koi hasta llegar a la meseta en altura Sumich, de unos 7 kilómetros de largo por 3 de ancho.
El recorrido a campo traviesa por la meseta puede convertirse, a su vez, en un viaje en el tiempo: puntas de flecha, boleadoras de piedra y otras reliquias que se pueden encontrar en el suelo dotan a esta planicie de una importante riqueza arqueológica.
Pese a no estar siempre garantizado el avistamiento, desde el inicio de la expedición -que puede durar largas horas- los visitantes concentran la mirada, alistan sus cámaras y se disponen en un silencio expectante al incierto espectáculo de la naturaleza salvaje.
“¡Ahí está!”, exclamó en voz baja el guía al localizar con sus binoculares a Paloma, una hembra de 40 kilos que se escondió con sus dos cachorros, tras lo cual explicó: “Ese es el mecanismo de defensa de los pumas, ellos confían mucho en su poder de camuflaje”.
“Los felinos llaman particularmente la atención a las personas y tener la oportunidad de avistarlos es realmente una experiencia única”, aseguró Epul, quien obtuvo el certificado de Guía Idóneo a partir de un curso dictado por el Gobierno de Santa Cruz y la Fundación Rewilding.
Fuente: Télam
