El sector de la Iglesia de Comodoro y Esquel emitieron un duro comunicado sobre la situación educativa en la provincia del Chubut. Es que hace cuatro años que los chicos, chicas y adolescentes no pueden asistir a las aulas con regularidad.
En el medio de eso, existen diversos factores: El pago escalonado y atrasado que llegó a casi tres meses y un gremio como la Atech que es el más representativo y el más combativo en el sector educativo.
Este año, la oferta salarial fue del 21% en tres meses, que sumado al incremento superior al 30 por ciento que se comenzó a aplicar desde agosto de 2021, los sueldos de los docentes aumentarán casi un 60% entre agosto del año pasado y mayo de 2022.
La Atech exige un salario inicial igual al de la canasta básica familiar, algo insostenible para las arcas provinciales, porque demandaría un incremento imposible de pagar, algo que ya ocurrió y que fue la génesis de todo el conflicto educativo en Chubut.
En las últimas horas, la Iglesia se pronunció sobre la “tragedia educativa”. En un comunicado crudo, firmado por el obispo de Comodoro Rivadavia, monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, su obispo auxiliar, monseñor Roberto Álvarez, y el obispo prelado de Esquel, monseñor José Slaby, mencionan que están “ante una generación de semianalfabetos o analfabetos” y llaman a tomar “acciones inéditas” para salir del naufragio.
“Creemos que si en todo el país una de las consecuencias invisibles de la pandemia ha sido el deterioro en la educación de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes, en nuestra provincia del Chubut es una verdadera tragedia. Hace ya cuatro años -o más- que todas esas franjas no tienen un año completo de clases presenciales”, advirtieron.
Luego describieron la realidad educativa que palpan día a día en comedores y merenderos: “Niños en los últimos años del nivel primario que no saben tomar un lápiz. No sólo no comprenden consignas sino que tienen una seria dificultad para leer y escribir; no entienden cómo hacer las operaciones básicas de la matemática”. Y sentenciaron: “Los docentes saben que estamos ante una generación de semianalfabetos y analfabetos”.
El obispo auxiliar monseñor Roberto Álvarez habló sobre la decisión de expresarse con tal contundencia respecto a lo que llamaron “tragedia educativa”. Explicó que el comunicado surgió porque la crisis es “terminal” y día a día se percibe con mayor claridad. “El año pasado llegaban los chicos de cuarto grado con las hojas de tareas y nos pedían que se las leyéramos”, graficó en diálogo con Infobae.
“Si a eso le sumamos los problemas nutricionales en los niños y el aumento de las situaciones de abusos que no son advertidos por la falta de escolarización, el drama es mayúsculo”, planteó. “Necesitamos un pacto que involucre a todas las partes: gobierno, sindicatos, docentes y padres para tener un año normal. Los maestros tienen razón en su reclamo, pero se están dando cuenta de que los paros no solucionan nada. Solo les están arruinando la vida a los chicos”, aseguró en declaraciones al medio nacional Infobae.
