El valor de la canasta se disparó un 6,6% en octubre y la diferencia entre estar debajo de la línea de pobreza y pagar Ganancias es exigua y se acorta mes a mes.
Este achicamiento comenzó a encender las alarmas en los empleados públicos y del sector privado y exigen que haya una actualización sobre el mínimo no imponible de Ganancias.
El último relevamiento del INDEC, determinó que para no estar por debajo de la línea de pobreza una persona necesita $ 49.911,60. En la otra senda, el impuesto a las Ganancias está congelado y se empieza a pagar a partir de los $ 73.102.
Traducido de otra forma, la canasta básica familiar para no ser pobre representa el 68 por ciento del piso para abonar Ganancias.
Si la fórmula siguiera un correlato, el Impuesto a las Ganancias debería ubicarse en los 124.800 pesos. Frente a esto, ya aparecieron pedidos para que el sistema se actualice frente a estas asimetrías entre un caso y el otro.
