Esto significa que, en coincidencia con el recrudecimiento mundial de la pandemia, el número de estudiantes afectados por los cierres de las escuelas relacionados con la pandemia aumentó en un 38% el mes pasado, según los datos recopilados por Unicef.
En este contexto, el organismo de la ONU advirtió sobre el “daño continuo” al aprendizaje y bienestar de la infancia a medida que aumenta de nuevo el número de niños y niñas afectados por el cierre de escuelas.
El jefe de Educación de Unicef, Robert Jenkins, lamentó que, en este campo, se esté “avanzando en la dirección equivocada” y se lo haga “muy rápidamente”, a pesar de “todo lo que hemos aprendido sobre Covid-19, el papel de las escuelas en la transmisión comunitaria y los pasos que podemos dar para mantener a los niños seguros”.
“La evidencia muestra que las escuelas no son los principales impulsores de esta pandemia”, dijo Jenkins, quien puso el foco en la “tendencia alarmante” en la que los Gobiernos “cierran una vez más las escuelas como primera medida y no como último recurso”.
“En algunos casos, esto se está haciendo a nivel nacional, en lugar de comunidad por comunidad, y los niños continúan sufriendo los efectos devastadores en su aprendizaje, bienestar mental y físico, y seguridad”, explicó.
Unicef dijo temer que “demasiadas” escuelas cierren “innecesariamente” por no haberse puesto suficiente énfasis en tomar las medidas necesarias para hacer que estén a salvo de la Covid-19.
Un estudio global reciente que utilizó datos de 191 países no mostró asociación entre la situación de las escuelas y las tasas de infección por coronavirus en la comunidad.
Fuente: Télam
