El proyecto, impulsado por el Ejecutivo, busca que las elecciones se reprogramen para el 15 y 16 de mayo, lo que cambiaría el actual calendario electoral del país.
“No podemos oponernos al aplazamiento de las elecciones porque van treinta mil muertos”, afirmó la diputada opositora Camila Rojas, del partido Comunes, en medio del debate, cuestionando también al presidente Sebastián Piñera por “no dar mayores ayudas sociales” a los chilenos.
“Tenemos el deber de impulsar la acusación constitucional (juicio político) si la cosa no cambia”, remató la parlamentaria.
La discusión de esta iniciativa se da en medio del fuerte incremento de contagios de coronavirus en todo el país, con su pico más alto de casos diarios con más de 7.000 en los últimos días.
“Hacer la elección el próximo 10 y 11 de abril afecta la salud pública de todos los chilenos”, argumentó el diputado Camilo Morán, del oficialista Renovación Nacional (partido del presidente Piñera).
“La oposición ha hecho todos los esfuerzos para que hayan medidas sanitarias y económicas que ayuden a las personas”, dijo Andrea Parra, parlamentaria del opositor Partido por la Democracia (PPD).
Previo al debate, se generó una tensión entre el Gobierno y la oposición, puesto que el oficialismo criticó el pedido de sectores opositores de reimpulsar los programas de ayudas sociales por la pandemia a cambio de aprobar esta reforma constitucional.
La oposición chilena tiene mayoría en la Cámara de Diputados.
El lunes, la presidenta del Senado, Yasna Provoste, de la Democracia Cristiana (DC), condicionó la aprobación del proyecto de aplazamiento de las elecciones a la disposición de nuevas medidas sanitarias y al mejoramiento de las ayudas económicas entregadas por el Gobierno en el marco de la pandemia, reseñó el diario La Tercera.
De aprobarse el aplazamiento de las elecciones, esto mueve otros eventos electorales que deben realizarse este año, como la segunda vuelta de las elecciones de gobernadores, fijadas para el 9 de mayo, y las primarias presidenciales (4 de julio).
