Fuentes de la investigación remarcaron que, aunque los cortes no fueron “profesionales”, Barrelier tenía evidentes conocimientos para descuartizar un cuerpo.
Un dato clave es que los cortes fueron realizados post mortem, es decir, después de que Agostina ya había sido asesinada.
Además, el informe forense detectó signos claros de abuso sexual, aunque no se advirtieron daños graves en los órganos internos.
EL CRIMEN
Según la hipótesis del fiscal Raúl Garzón, Agostina entró a la casa ubicada en barrio Cofico el 23 de mayo. En ese lugar, entre esa noche y la madrugada del día siguiente, habría sido abusada y asesinada por asfixia.
Después del crimen, Barrelier habría conservado el cuerpo durante varias horas antes de iniciar el macabro plan para hacerlo desaparecer.
La reconstrucción judicial sostiene que el lunes por la mañana cargó los restos en el Ford Ka de una amiga y los trasladó hasta un descampado de barrio Ampliación Ferreyra. Allí los enterró con la intención de ocultar para siempre las pruebas del crimen.
