El Gobierno nacional reglamentó este martes la modificación del Impuesto a las Ganancias, tras una larga demora desde su aprobación en el Congreso el pasado 8 de abril.
A través de un Decreto de Necesidad y Urgencia que cuenta con las firmas de Alberto Fernández, Martín Guzmán y Santiago Cafiero, se avanzó tras una larga espera, que sin embargo no llegó a su fin porque ahora la AFIP debe definir detalles finos pero importantes, como por ejemplo cómo se instrumentarán los reintegros.
Los 47 días de tardanza para oficializar la norma había empezado a generar rispideces dentro de la coalición de gobierno. Es que el gran impulsor de los cambios en la ley fue Sergio Massa, el presidente de la Cámara de Diputados.
No es un detalle menor que falte el trabajo de la AFIP, porque si bien la ley ya está vigente y retroactiva al 1 de enero, allí se definirá cómo se les devolverán los aportes retenidos desde enero a los trabajadores que cobren menos de $150.000.
En principio, y según lo adelantado por el Presidente durante el mensaje emitido para anunciar el confinamiento estricto que rige hasta el 30 de mayo, la devolución sería en 5 cuotas y desde julio.
Esto equivale a un esfuerzo fiscal de más de $ 40.000 millones, indicó un punteo conocido tras el discurso del mandatario.
La nueva ley de Ganancias fija un piso de $ 150.000 brutos por mes para pagar el impuesto este año. De ese modo, 1,2 millón de trabajadores en relación de dependencia dejarán de pagar, al igual que los jubilados que ganan menos del equivalente a 8 jubilaciones mínimas.
Cuando la ley se aprobó, se esperaba que los beneficios se sintieran en los sueldos de abril que se pagaron en mayo, pero los contadores y tributaristas advirtieron que si la reglamentación no salía antes del 24 de este mes, las empresas no harían a tiempo para incluirla tampoco en la liquidación salarial que llegará a los bolsillos en junio.
Fuente: Clarín
