El Vaticano detectó 89 “actividades sospechosas” de posible lavado de dinero, fraude o financiamiento del crimen a lo largo de 2020, en medio del proceso de reformas impulsado por el papa Francisco para dar más transparencia a las cuentas de la Santa Sede que le valieron un reconocimiento del ente europeo Moneyval.
Durante el año pasado, el ente vaticano tuvo una “intensa actividad de cooperación sea a nivel interno que internacional” en la tarea de velar por la transparencia de los fondos que ingresan y salen de las cuentas vaticanas.
Creado en 2010 como Autoridad de Información Financiera, Francisco dispuso a fines de 2020 que el ente sume la tarea de “supervisión” de las finanzas vaticanas e incluyó la nueva misión dentro del nombre.
Dentro de las 89 “actividades sospechosas”; la ASIF derivó 16 casos a la fiscalía vaticana y procedió al intercambio de información sobre 124 personas con otras autoridades de la Santa Sede, según el informe 2020.
“Se registra, por tanto, un importante crecimiento respecto del año anterior, lo que confirma las significativas sinergias que se han creado entre las instituciones de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano en la lucha contra las actividades delictivas”, explica el informe dado a conocer este jueves.
Según el organismo, al Vaticano llegaron cuatro comunicaciones sobre actividades “potencialmente conectadas, directa o indirectamente, al financiamiento del terrorismo”, que fueron descartadas tras ser investigadas.
Moneyval destacó el “conocimiento general de alto nivel sobre el lavado de dinero y el financiamiento de amenazas y vulnerabilidades del terrorismo” de las autoridades vaticanas, aunque planteó algunas observaciones a las investigaciones internas.
