Durante la Gesta de Malvinas el personal de sanidad desplegado con el Hospital Militar Reubicable cumplió un papel fundamental en la atención de los heridos en combate. El nosocomio se ubicó en Comodoro Rivadavia y brindó servicio sanitario desde el 12 de abril hasta el 25 de junio de 1982.
Uno de sus integrantes fue el comodoro (R) “VGM” Luis Barusso, quien desde que tiene uso de razón formó parte de la gran familia aeronáutica “mi padre era médico militar de la Fuerza Aérea Argentina y prácticamente nací en la Base Aérea Militar Reconquista, donde estaba destinado. Desde chico vi la actividad que él desarrollaba y ya de grande me recibí de médico e ingresé en 1975”.
El 2 de abril de 1982 arribó a las Islas Malvinas a bordo del C-130 Hércules TC-68 integrando el grupo de los primeros efectivos de sanidad aeronáutica desplegados con el objetivo de brindar primeros auxilios durante el desembarco del Grupo de Operaciones Especiales.

“Íbamos a desembarcar el 1º de abril pero por meteorología fue el 2 de abril, salimos a las 4 am. La pista estaba cruzada por tractores y camiones, habían hecho toda una obstrucción para que no aterrizáramos y las cabeceras de pista estaban ocupadas por pozos de zorros con los marines con ametralladoras. Cuando neutralizaron todo eso los de Ejército y la Infantería de Marina, a las 8:40 aterrizamos. Días posteriores me dedique a evaluar la situación de la Isla”, manifiesta el oficial.
El despliegue del Hospital Militar Reubicable en la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia
“El Hospital Reubicable que yo estaba pidiendo para Malvinas (y ya tenía un lugar para colocarlo) no se podía hacer por dos razones: el HMR para poder ser trasladado necesita todo una logística impresionante. Requiere por lo menos 6 vuelos de C-130 Hércules, llevando nada más que el Hospital. Segundo, el terreno (de Malvinas) es muy difícil, muy flojo, había una cancha de fútbol que yo había visto pero no se podía porque era todo pasto. Si hubiéramos llevado al Hospital Reubicable a las Islas, todas las misiones que se hicieron después (Mozambique, Kosovo y Haití) no se hubieran podido hacer. Así, el Hospital Reubicable quedó en Comodoro Rivadavia”, explica Barusso.

El Hospital Reubicable estaba ubicado en la IX Brigada Aérea, a unos cien metros de la pista y contaba con aproximadamente 10 ambulancias formadas una al lado de la otra dispuestas para su pronta accesibilidad, éste se reabastecía por un generador, dado que en Comodoro habían cortes generales de energía.
“Teníamos al costado del mismo un mástil donde izábamos nuestra bandera, a unos 50 metros había un refugio el cual era un pozo con un tambor que hacía de estufa, tenía unos tirantes de madera sobre dos chapas, bolsas de arena y sobre ellos tierra”, recordó Barusso.
“Entre los casos que me tocó atender se encontraba el piloto inglés eyectado en las Islas, de apellido Gloves, con fractura de clavícula y de base orbital. Estuvo internado casi 2 semanas. En el HMR se atendía hasta altas horas de la madrugada cuando arribaban los C-130 con los heridos”, manifestó el oficial.

Al finalizar el conflicto, el oficial participó en el tercer contingente desplegado en Mozambique y en Kosovo. Antes de retirarse ocupó el cargo de director médico del Hospital Aeronáutico Central en 2011 y actualmente se desempeña como traumatólogo en el Centro Asistencial Palomar.
