El Ministerio alega que muchas de las mujeres que visitan el parque nacional Band-e Amir, ubicado en el centro del país, no utilizan de forma correcta el jihab, el velo islámico de uso obligatorio para las mujeres afganas, y por eso adoptó la decisión, según dijo el ministro de la Prevención del Vicio y la Propagación de la Virtud, Mohamed Jaled Hanafi, anoche a última hora, informado por la cadena afgana Tolo News y recogido por la agencia de noticias Europa Press.
Esta prohibición constituye un nuevo atropello a los derechos de las mujeres desde que se retiraron las fuerzas occidentales del país luego de 20 años de guerra, y el movimiento islamista radical de los talibanes tomó el poder.
La toma de Kabul causó el colapso del Gobierno afgano apoyado por Occidente y la huida de sus autoridades al exilio, 20 años después de que la coalición encabezada por Estados Unidos derrocara a los talibanes tras un primer paso por el poder entre 1996 y 2001.
Pese a prometer libertades, los talibanes volvieron a aplicar una estricta interpretación del Islam que afecta especialmente a las mujeres, quienes, privadas de derechos básicos, viven ahora en lo que Naciones Unidas denomina un “apartheid de género”.
Band-e Amir, en la céntrica provincia de Bamiyán, es una conocida atracción turística que fue declarada en 2009 como el primer parque nacional del país, caracterizada por la existencia de sus seis grandes lagos, acompañados de los famosos budas de la región.
Las críticas internacionales llegaron, para empezar, de la mano del relator especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Richard Bennet, quien se declaró consternado por la medida.
“¿Me puede alguien explicar por qué hace falta esta restricción para cumplir con la ley y la cultura afganas?”, ha protestado en su cuenta de X, antes Twitter.
