El Gobierno anticipó que bajará el ritmo de devaluación mensual del tipo de cambio oficial. Cuáles son los factores clave para que los precios sigan en sendero descendente.
Así se desprende del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que difunde el Banco Central, que establece que la inflación bajará del 2,5% recién en abril de 2025, cuando se espera que llegue al 2%. En concreto, según las consultoras que releva el BCRA, la inflación de noviembre será de 2,9%, en diciembre se ubicará en 3,2%; en enero está en 3%; en febrero, 2,8%; en marzo, 2,8% y en abril, 2,6%.
Para intentar acelerar la desaceleración, el presidente Javier Milei anticipó que, de seguir la inflación a este ritmo, en dos meses reducirán el crawling peg del 2% al 1%.
En este sentido, economistas consultados por TN aseguraron que esta iniciativa podría ayudar a acentuar la baja de precios, pero a la vez alertan sobre los riesgos de esa estrategia. Solo a modo de ejemplo, para lograr la inflación del 18% que el Gobierno proyectó en el Presupuesto 2025, el IPC mensual debería ser de 1,4%.
Para forzar una inflación todavía más baja, el ministro de Economía, Luis Caputo, podría utilizar no sólo el tipo de cambio, sino también las tarifas. Así lo describió Lucio Garay Méndez, analista de Eco Go: “Si el Gobierno quisiese seguir por este camino para que, en el corto plazo, la inflación siga desacelerando fuertemente, podría atrasar precios regulados, bajar el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial o llevar a cabo una política fiscal más contractiva que reduzca el ritmo al que suben los precios”.
Sin embargo, Garay Méndez también remarcó que “forzar la inflación a la baja muy rápido no está libre de costos”. Por ejemplo, mencionó que bajar el crawling peg puede perjudicar el tipo de cambio real multilateral, en un contexto donde la devaluación de Brasil no es inocua.
“Hacer todo por bajar la inflación este año implicó un ajuste fiscal muy fuerte, postergar algunos meses la corrección de precios relativos en regulados y también resignar dólares en las reservas, dado el esquema blend y la intervención en la brecha”, agregó.
En la misma línea, Claudio Caprarulo, director en Analytica, mencionó: “La baja del crawl en el corto plazo facilitaría la profundización del sendero decreciente de la inflación. Pero es central también ponderar la sostenibilidad de la estrategia, dado que ya se registra déficit de cuenta corriente cambiaria, en un contexto donde el acceso al financiamiento externo sigue vedado”. Sólo entre junio y septiembre se fueron por esa cuenta US$ 4.000 millones y se espera que se profundice por el turismo, de cara a la temporada de verano.
Federico González Rouco, economista de Empiria, enumeró también los riesgos de esta estrategia hacia el futuro: “Si se percibe que se está acumulando atraso, eso empieza a generar expectativa de devaluación, y eso empieza a afectar la brecha en algún momento. Eso es otro factor de piso de inflación, si el tipo de cambio oficial deja de ser percibido como variable de costos”.
“Hoy por hoy el crawling a un punto le pone un piso a la inflación, pero al mismo tiempo, como el crawling es compatible y actúa como un instrumento del cepo o convive con el cepo, también va a tener un piso medio natural hasta que se disipe toda la incertidumbre por la salida del cepo. Entonces, por un lado, sirve, pero al mismo tiempo es contraproducente en el mediano plazo. En el corto puede funcionar, pero en el largo es un problema también”, concluyó.
Fuente: TN
