Un total de 135 cardinales, con una edad promedio de 70 años, se reunirán pronto en cónclave para elegir al próximo pontífice tras la muerte del papa Francisco. El más joven de todos ellos es el ucraniano Mykola Bychok, de 45 años, obispo en la ciudad australiana de Melbourne y que fue proclamado cardenal hace tan solo cuatro meses por el papa.
El religioso milenial recibió la bendición de Francisco el pasado 7 de diciembre, en el último consistorio encabezado por el Papa en el que se definió el cuerpo que elegirá al sucesor de la silla de San Pedro.
Un día después de haberse convertido en cardenal, Bychok declaró a la cadena pública australiana ABC que jamás hubiera soñado con ascender a esta posición a la misma edad en la que esperaba ser un simple redentorista. “Ser sacerdote y ya”, subrayó.
Entonces, también manifestó su intención ser un cardenal “flexible, santo, accesible y sin eminencia”, comprometido a seguir denunciando la guerra en su país, que califica como un genocidio por parte de Rusia.
