Las elecciones porteñas definieron a Javier Milei como único y exclusivo líder de la derecha y de la centroderecha; lo jerarquizaron para imponer condiciones rumbo a las próximas elecciones bonaerenses y nacionales y elevaron a Karina Milei como estratega indiscutible de LLA.
Karina Milei fue quien, hace meses, decidió no negociar con Mauricio Macri, sino salir a vencerlo. Y fue quien eligió a Manuel Adorni como candidato. Ayer, fue la gran ganadora. La foto que difundió Adorni una vez conocido el triunfo lo dijo todo: en esa imagen, él aparece acompañado con Karina Milei, no con el primer mandatario.
En una elección extraña, con la menor participación histórica del electorado en CABA, de apenas el 53,3 por ciento -un llamado de atención para toda la dirigencia, que se presentó fragmentada en 17 ofertas- la estrategia de Karina y de Javier Milei fue la que resultó vencedora.
El expresidente fue el gran derrotado anoche. Su fuerza, que en 2021 había alcanzado el 47 por ciento de los sufragios y que en 2025 había obtenido 890.000 votos, ayer se redujo a un exiguo 15 por ciento, una magra cosecha de 261.595 electores. En tanto, LLA, que había obtenido entonces 14 por ciento, ahora trepó a 30 por ciento, con 495.069 apoyos. Esa victoria era el principal objetivo del Gobierno. Licuar al PRO.
Pero, además, LLA también venció al peronismo. Si bien el kirchnerismo edulcorado de Santoro soñaba con aprovechar las divisiones de la centroderecha entre varios candidatos, la realidad fue otra. Milei cumplió con su discurso de que solo LLA puede ponerle un límite al kirchnerismo. Entre kirchnerismo y libertad, la gente eligió libertad. Macri, liberal republicano, mira la escena desde afuera.
El mapa de la Ciudad de Buenos Aires quedó pintado solo con dos colores. El norte, coloreado de violeta libertario y, el sur, del verde que identificó a Leandro Santoro.
En cambio, el amarillo del PRO, que en 2023 había ganado en casi todas las comunas, directamente desapareció de la geografía porteña. Votos que antes tributaban al partido de Mauricio Macri migraron hacia Milei, el nuevo y único representante de peso de la derecha.
La gente volvió a elegir al Presidente, exuberante y agresivo, pero que avanza con su promesa de ordenar la macroeconomía y bajar la inflación. Para el elector medio, los matices republicanos que plantea Macri, son inaudibles. Hoy, el PRO ya no representa el cambio; ahora lo encarna LLA.
Milei expresó toda su euforia en su discurso. Dijo que quiere pintar de violeta todo el país; agradeció el esfuerzo que hicieron en la campaña todos sus ministros, a los que subió al escenario del triunfo en la sede libertaria; e hizo una mención especial al triángulo de hierro: Santiago Caputo y a “El Jefe”, Karina, a quien señaló como el gran arquitecto.
Adorni, cuando habló frente a la militancia allí reunida, lo planteó como el triunfo de la libertad sobre el kirchnerismo e invitó a todos quienes quieren el cambio -se refería a los dirigentes del PRO derrotados ayer- que se sumen a LLA. No hay cabida para el sueño de una LLA-PRO ni ninguna otra ingeniería. El único camino, el único instrumento, es LLA. Solo hay una alternativa: el vencido se suma, sin condiciones, o queda a la intemperie.
