El intendente de Trelew, Gerardo Merino, se refirió a la denuncia por un presunto boicot al inicio de clases y la definió como un hecho de extrema gravedad institucional. “Esto es una gravedad institucional muy grande”, afirmó, y fue aún más contundente al señalar que se trata de “un intento de golpe de Estado blando”.
En ese contexto, Merino expresó su respaldo explícito al gobernador de la provincia y a la decisión de que el Ejecutivo se constituya como querellante. “No podemos mirar para otro lado. No vamos a permitir que nadie tenga esas actitudes”, sostuvo, al tiempo que pidió que la investigación judicial avance sin condicionamientos. “Esperemos que la Justicia actúe y avance hasta las últimas consecuencias”, remarcó.
Consultado sobre las posibles motivaciones detrás de la denuncia, el jefe comunal deslizó que podrían estar vinculadas a desacuerdos con políticas impulsadas por el Gobierno provincial, en particular en materia pesquera.
Merino también se refirió a la renuncia de Pablo Punta, y aclaró que obedeció a una cuestión estrictamente personal, sin relación con la operatividad del área. En ese sentido, negó que se haya elevado algún informe al Concejo Deliberante de Trelew, desmintiendo versiones que circularon en las últimas horas.
Por otro lado, el intendente abordó la situación financiera vinculada a la deuda con Cammesa, y señaló que se trata de una deuda histórica de 14 años que no había sido abonada. “Como poder concedente, nos toca estar mirando esta intervención”, explicó, al tiempo que fue crítico con la gestión anterior, a la que calificó como “una caja política que se la estaban robando”.
