Mientras CABA y Chubut exhiben la menor tasa de mortalidad vial del país durante 2025, el NOA y el NEA registran las más altas. Los motociclistas, las principales víctimas.
El año pasado, en la Argentina fallecieron 4.060 personas como consecuencia de 3.255 siniestros viales fatales, según informó la Secretaría de Transporte, dependiente del Ministerio de Economía, en su Informe de Siniestralidad Vial Fatal 2025.
Pero si bien el dato está a la baja a nivel nacional en relación a períodos anteriores, las cifras no son homogéneas. Al analizar la tasa de mortalidad cada 100.000 habitantes, surgen marcadas diferencias entre las distintas jurisdicciones, con provincias del norte argentino que exhiben valores muy superiores al promedio nacional.
Las mayores tasas de mortalidad vial se registraron en Misiones, con 17,9 fallecidos cada 100 mil habitantes, seguida por Santiago del Estero (16,1) y Catamarca (13,9). También se ubicaron por encima del promedio nacional (de 8,8) provincias como Chaco (13,8), Tucumán (13,3) y La Pampa (13,0), lo que refleja una elevada incidencia de víctimas fatales en varias regiones del Noroeste argentino (NOA) y el Noreste (NEO)
En el extremo opuesto aparecen las jurisdicciones con menor mortalidad vial. La Ciudad de Buenos Aires registró la tasa más baja del país, con apenas 2,7 fallecidos cada 100 mil habitantes, seguida por Chubut (4,6) y Santa Cruz (6,0). Más atrás se ubicaron Buenos Aires, Neuquén y San Juan, todas con una tasa de 7,3, por debajo del promedio nacional.
En lo que respecta al perfil de las víctimas fatales, el año pasado se mantuvo la tendencia observada en períodos anteriores: predominan los hombres jóvenes de entre 15 y 34 años, con una fuerte incidencia de los usuarios de motocicletas.
De hecho, el NEA es la región donde las motos tienen la mayor participación entre las víctimas fatales, con un 61% del total, seguida por el NOA, con un 58%.
Ambos valores se ubican muy por encima del promedio nacional, que es del 46%, y contrastan con lo que ocurre en la Patagonia, donde los ocupantes de motos representan apenas el 20% de las víctimas mortales.
Si bien el informe mencionado no aporta información específica sobre el uso del casco, las cifras permiten inferir que en esas regiones los motociclistas presentan conductas de circulación más riesgosas, entre ellas una menor utilización de este elemento de seguridad.
