Especialistas consultados sobre qué les podría pasar a quienes se apliquen dosis de vacunas que perdieron la cadena de frío relativizaron sus posibles consecuencias. Indican que no provocaría efectos adversos, pero tampoco tendría efectos contra el coronavirus.
En tal sentido, los manuales de procedimiento aseguran que la rotura de la cadena del frío en la conservación de las vacunas puede llevar a que éstas resulten ineficaces y no es esperable ninguna otra consecuencia porque el envasado evita su contaminación, y su inyección no tiene más inconveniente que el despilfarro.
De acuerdo con los lineamientos técnicos indicados por el Ministerio de Salud de Argentina para desplegar la vacuna Sputnik V se necesita “una cadena de frío que asegure una temperatura de congelación de menos dieciocho grados Celsius (-18°C) o menor”. El documento señala que estas temperaturas debe respetarse en todas las etapas de almacenamiento y transporte de los viales.
Una vez fuera del congelador, el contenido del vial se descongela tras 7 o 10 minutos, dependiendo de la temperatura del ambiente. Una vez descongelada, la vacuna debe administrarse dentro de los 30 minutos posteriores y no puede volver a congelarse.
Por otra parte, uno de los cuestionamientos que se generó con el robo de las 30 dosis de la vacuna rusa es el presunto retraso en hacer la denuncia por la desaparición de las Sputnik V.
Los investigadores cuestionan la demora que se produjo por parte de las autoridades del sistema sanitario en hacer la denuncia sobre el faltante de las dosis, que se hizo al menos 8 días después de producido el hurto bajo el argumento que “se realizó primero una investigación interna” que en nada justifica la tardanza porque ambas vías se podían haber hecho en paralelo.
Otro aspecto sobre el cual hay dudas es sobre la eficacia de las imágenes tomadas por las cámaras porque “una cosa es que puedan tomar (imágenes), y otra que tengan capacidad para guardar y mantener en la memoria, sobre eso tenemos serias dudas”, señalaron las fuentes.
