“Nos tocó, por suerte, muy lindo clima, una brisa templada y ambos días fueron mayormente soleados”, cuenta María Mendizábal, responsable de Desarrollo Turístico del Proyecto Patagonia Azul. “En el portal Bahía Bustamante hicimos un trekking de 15 kilómetros bastante largo, entre marismas hasta el Arroyo Marea. La idea es venir acá y descubrir lo que es la intermareal, la ría, la marisma, y asombrarse por esta cantidad de aves playeras que solo se pueden encontrar en esas playas”.
En Bahía Bustamante, los y las participantes pudieron recorrer senderos entre humedales y costas vírgenes, y disfrutar del refugio en el camping Arroyo Marea, que cuenta con cocina, comedor, baño seco, fogonero y espacios para acampar.
Además, está la posibilidad de visitar el centro de interpretación, con confitería, regalería, salas informativas y un living para descansar. “También se ofrecen paseos a caballo para explorar el territorio donde la estepa se funde con el mar”, destaca Mendizábal.
“La verdad que el encuentro estuvo buenísimo”, remarcó María. “Esto hizo que después vayan a Camarones a alojarse y también obviamente a los campings, y puedan, además, deleitarse con la gastronomía local”.
La segunda jornada tuvo lugar en el portal Isla Leones, donde se recorrió el Cañadón de la Costa. “Fueron 8 kilómetros y mucho más tranqui fue la caminata, menos tiempo, y el día estaba hermoso. Nos levantamos ese día todo gris y de repente salió el sol para poder disfrutar, ya que es abril y se necesita un rayito de sol cada tanto”, relata.
El almuerzo fue en el refugio Yuli, otro de los espacios pensados para el descanso del caminante: cocina, comedor, anfitriones que cuentan la historia del lugar y del proyecto, y vistas abiertas al horizonte costero.

Los campings de Patagonia Azul—Cañadón del Sauce, Bahía Arredondo y Arroyo Marea— están abiertos y disponibles para quienes quieran pasar el día o quedarse a dormir. “Son libres y gratuitos, y sin reserva, por orden de llegada. Es una muy buena opción para seguir conociendo esta costa y la fauna que se ve, que es principalmente aves playeras y marinas”, explica Mendizábal.
“Además, en una de las salidas logramos ver, frente a la costa de Camarones, dos soplos de ballena franca austral que ya empezaron a pasar por la zona en dirección a Península Valdés”, afirmó.
SEMANA SANTA EN CLAVE NATURAL
Con los senderos marcados, el clima todavía amable y los refugios en funcionamiento, Semana Santa es una invitación a caminar Camarones. Es la oportunidad de reconectar con un paisaje indómito, de dejarse llevar por los ritmos del viento y del mar. No hace falta ser un experto: basta con las ganas de caminar, observar y dejarse sorprender por una geografía que no se parece a ninguna otra.
