Torres tiene una relación compleja con el presidente de la Nación, Javier Milei. Compleja en un contexto político donde todo es grieta, donde es peronismo o macrismo, donde es libertarios o kirchneristas.
Esa famosa doctrina de acompañar en lo que es conveniente para una provincia y levantar la voz cuando no lo es, es un escenario impracticable, pero no para el mandatario de Chubut que entiende a la política de una manera más cabal.
Torres ha gestionado votos de legisladores chubutenses en el Congreso que han sido clave para proyectos importantes de la gestión de Milei, pero también ha librado peleas duras por temas coparticipables, impuesto al combustible, obra pública, mantenimiento de rutas, déficit de la caja jubilatoria y subsidios al transporte, entre otras discusiones.
“El pragmático no tiene dogmas ideológicos, a diferencia de un gobierno que sí los tiene, y del dogma al fanatismo hay una línea muy fina”, aseveró el gobernador de Chubut.
Cuando Novaresio lo interpeló directamente, no esquivó la calificación: “Yo creo que hay mucho fanatismo”.
Torres también puso la lupa a los cambios en el sistema político y a los límites de lo que consideró una “puesta en escena”.
“Lo impostado no prende. Nadie puede engañar al electorado”, sostuvo. Y criticó a los referentes libertarios que, a su juicio, solo buscan posicionarse sin aportar soluciones concretas: “Todos esos que creen que cebándole mate al armador de turno de La Libertad Avanza van a sobrevivir, podrán estar cuatro años más de diputados, pero no van a hacer la diferencia. Eso es una mirada mediocre de la política”.
En tono crítico a la gestión nacional, subrayó que “a Milei le diría que escuche más a quienes lo han acompañado, pero son críticos cuando tienen que serlo, que a quienes le dicen que escuche al enviado del cielo”.
Sobre una posible reelección de Milei, el mandatario chubutense fue categórico: “Si no hay alternativas, no es sano para la República Argentina, no es sano para la democracia”.
Consultado por la situación judicial de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de Chubut señaló: “También creo que es un cambio de época. Me parece que ahí tenemos una oportunidad de discutir futuro y dejar de discutir pasado”.
