La tregua de dos semanas anunciada por Donald Trump abrió el camino a un eventual acuerdo de paz “de largo plazo” y puso sobre la mesa un escenario en el que todas las partes podrán declarar su propio triunfo.
Atrás quedaron el ultimátum del presidente estadounidense de “aniquilar” a Irán en una sola noche y 24 horas de intensa actividad bélica en el terreno, aunque el cese del fuego deja varios puntos difíciles sin resolver.
“En Medio Oriente no existe aquel que perdió. No pierde nadie. Es la regla. Nadie puede perder y Trump tampoco”, dijo a TN el analista internacional Mauro Enbe.
Es un arreglo que, de confirmarse en los próximos 15 días con la reapertura del estrecho de Ormuz, podría adecuarse a objetivos “aceptables” de cada una de las partes en conflicto. Pero las negociaciones demorarían más allá de dos semanas.
“Trump declarará su triunfo militar y, de concretarse, reivindicará la reapertura del estrecho. Irán, aunque debilitado, se mostrará vencedor porque el régimen teocrático sobrevivió a la guerra, mientras que Israel lo hará porque Teherán no tiene la misma capacidad bélica”, amenazante, dijo Enbe.
Faltará determinar el destino de los alrededor de 450 kilos de uranio enriquecido que Estados Unidos e Israel exigen a Irán que entregue para evitar cualquier intento de construir bombas atómicas. Además, se deberá definir cómo será la futura política nuclear del gobierno de los ayatollah bajo la fuerte presión israelí.
BRAVUCONADAS DE TRUMP
La amenaza destemplada de Trump de barrer la civilización iraní en una sola noche fue una bravuconada más del presidente estadounidense para meter presión sobre Irán. Pero dio resultado.
Su enésimo ultimátum esta vez provocó una fuerte presión internacional que no solo abrazó a sus socios europeos, sino también hasta el mismo papa León XIV, que juzgó “inaceptables” sus amenazas.
Pero Trump necesita ponerle un punto final a esta guerra que le provocó fuertes dolores de cabeza internos y un aumento de la presión de su partido republicano, en especial de su movimiento MAGA (Make America Great Again).
En un año electoral, donde se definirá la segunda parte de su mandato, las elecciones de medio término previstas para noviembre son una espada de Damocles para un presidente en guerra y con fuertes turbulencias comerciales y económicas derivadas del cierre del estrecho de Ormuz.
El presidente estadounidense estaba metido en un callejón sin salida. A pocos meses de las elecciones, “va a querer vender la victoria ante el electorado. Trump está apoyando a sus candidatos en la interna republicana. Tenía que terminar el conflicto de alguna manera”, dijo Enbe.
