La previa del duelo entre Estados Unidos y Bélgica por los octavos de final del Mundial sumó un capítulo político y judicial. La FIFA decidió suspender la sanción sobre el delantero estadounidense Folarin Balogun, quien finalmente estará disponible para enfrentar al conjunto europeo.
La decisión fue celebrada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que agradeció públicamente al organismo por haber “hecho lo correcto”.
“¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!”, escribió Trump en su red Truth Social.
Balogun había sido expulsado con tarjeta roja directa durante la victoria 2-0 sobre Bosnia-Herzegovina tras una fuerte infracción sobre el defensor bosnio Tarik Muharemovic.
En un primer momento, la sanción implicaba una fecha de suspensión automática, por lo que el atacante se perdía el duelo frente a Bélgica.
Sin embargo, la FIFA anunció que la ejecución de la suspensión quedará en suspenso durante un período de prueba de un año, amparándose en el artículo 27 del Código Disciplinario.
De esta manera, Balogun podrá jugar, aunque si vuelve a cometer una infracción de gravedad similar durante ese lapso, la sanción quedará reactivada.
BÉLGICA ESTALLÓ CONTRA LA FIFA
La respuesta de la Real Federación Belga de Fútbol fue inmediata. La federación expresó su “sorpresa” por la decisión y anunció que analiza todas las vías legales disponibles para impugnarla.
“Con el fin de proteger los derechos legítimos de todos los equipos participantes y salvaguardar los principios fundamentales del juego limpio, la RBFA está estudiando todas las opciones posibles”, señaló en un comunicado.
Según el diario belga De Standaard, la federación incluso evalúa presentar un recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
El entrenador de Bélgica, Rudi Garcia, también cuestionó la medida y llegó a compararla con “una broma del Día de los Inocentes”.
