James Garvin, científico jefe del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, explicó que se trató de “la mayor erupción de las últimas décadas, registrada hasta Alaska, a 9.000 kilómetros de distancia”.
El humo que levantó la explosión desde la boca del volcán alcanzó una altura de 30 kilómetros y vertió sobre las 170 islas del archipiélago gas, lluvia ácida y cenizas que cubrieron prácticamente todo, informó la agencia ANSA.
El gobierno de Tonga calificó el desastre como “sin precedentes”, y dijo que olas de hasta 15 metros de altura destruyeron todas las casas en algunas islas.
Este miércoles lograron despejar la pista principal del aeropuerto internacional de Tonga, que permanecía sepultada en una capa de ceniza de unos diez centímetros.
Jonathan Veitch, encargado de coordinar las operaciones de Naciones Unidas, anunció que la pista “está de nuevo operativa” y que mañana pueden llegar los primeros vuelos con ayuda desde Australia y Nueva Zelanda.
En Australia están organizando barcos con equipos de rescate, agua limpia y una unidad de desalinización capaz de aportar 70.000 litros por día, y desde China anunciaron el envío de artículos de primera necesidad.
