El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer este martes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre, que volvería a ubicarse por encima del 2%, terminando 2025 en torno al 31% y siendo la cifra más baja desde 2017.
De confirmarse estos datos, la inflación de 2025 mostraría una caída de más de 80 puntos porcentuales frente a 2024, cuando el IPC había finalizado en 117,8%, consolidando el proceso de desinflación como el principal ancla del programa económico del Gobierno.
De este modo, la inflación de diciembre no solo cerraría 2025 con el registro más bajo en ocho años: también expone los límites del actual esquema económico. La desaceleración de los precios convive con un IPC todavía anclado por encima del 2% mensual, un tipo de cambio que concentra expectativas y un programa monetario que, por ahora, descansa más en la administración del dólar que en una coordinación integral de precios. El dato que difundirá el INDEC llega así como un balance de lo logrado y, al mismo tiempo, como un anticipo de los desafíos que enfrentará el Gobierno para sostener la desinflación en 2026.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de fines de 2025 y principios de 2026, muestra una tendencia descendente persistente, con expectativas de que la inflación mensual baje de ~2% en enero a ~1.5% hacia junio de 2026, apuntando a una inflación anual significativamente menor a la de 2025, aunque analistas advierten sobre la persistencia de riesgos y la necesidad de reformas estructurales para consolidar la estabilidad, con foco en superávit fiscal y comercial.
En síntesis, este 2026 se perfila como un año que seguirá profundizando la desinflación gradual y la estabilización de los precios, impulsados por la disciplina fiscal, pero con la advertencia de que la consolidación requiere superar desafíos estructurales y mantener la previsibilidad para el sector privado.
