El lanzamiento de Eduardo “Wado” de Pedro y Juan Manzur como candidatos a presidente y vicepresidente de la Nación había provocado euforia en el kirchnerismo duro y en la agrupación La Cámpora.
La vicepresidenta y jefa política del peronismo nacional, Cristina Fernández de Kirchner y su hijo y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, operaron fuertemente para que “Wado” de Pedro sea el dirigente que encabece las aspiraciones de “Unión por la Patria” para las elecciones nacionales que tendrá el primer round el 13 de agosto cuando se celebren las PASO.
La única piedra en el zapato fue la aparición del Embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, quien, junto a los ministros de Seguridad, Aníbal Fernández; y de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, se despegaron del kirchnerismo de paladar negro para presentar una alternativa dentro del peronismo.
Scioli buscó cautivar al peronismo desencantando con el cristinismo, el kirchnerismo y el camporismo. Para Cristina y Máximo, Scioli no representaba una amenazada en las PASO, principalmente por el aparato y la maquinaria kirchnerista que aseguraba un piso importante de votos.
Sin embargo, entraron en escena otros actores de mayor peso político: La liga de gobernadores peronistas y los varones del conurbano bonaerense. Hubo una fuerte presión y un mensaje claro: Con “Wado” de Pedro como figura principal en la boleta, muchos creían que sus provincias y sus municipios “estaban en peligro”.

Los gobernadores que tuvieron participación activa y que “prendieron fuego” los teléfonos durante la frenética jornada de ayer fueron Axel Kicillof (Buenos Aires), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Ziliotto (La Pampa), Sergio Uñac (San Juan), Ricardo Quintela (La Rioja), Raúl Jalil (Catamarca), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Mariano Arcioni (Chubut) y Alicia Kirchner (Santa Cruz).
Operaron en bloque y con una intensidad inusitada. Es que uno de los líderes de la generación diezmada como “Wado”, es un completo desconocido en el interior. Y también en la zona que reúne una porción mayúscula de votos como es el conurbano bonaerense, que concentra aproximadamente 11 millones de habitantes.
Frente a esto, todos estos actores le hicieron llegar a la jefa Cristina Fernández de Kirchner que si De Pedro perdía en la interna contra el “pichichi”, “el kirchnerismo estaría terminado”. Sumado, a que muchos no garantizaron el apoyo al ministro del Interior, justamente porque en sus provincias contaba con un grado de desconocimiento altísimo.
El titular del Palacio de Haciendo, Sergio Massa, también hizo lo suyo. Como pocas veces, Cristina Fernández quedó inmersa en una encrucijada y vulnerable políticamente.

Desde hace un tiempo a esta parte, la actual vicepresidenta de la Nación, fue la líder política indiscutida del peronismo. Y lo sigue siendo, por ahora. Siempre se guardó un as bajo la manga y se encargó de armar y desarmar a gusto y piacere las listas de candidatos. Un solo llamado activaba o desarmaba una estrategia craneada durante mucho tiempo, como pasó en la última elección presidencial del 2019.
Pero le torcieron el brazo. Con el spot y las fotos de campaña ya realizadas, “Wado”, el joven de la generación diezmada se quedó sin nada. Fue un papelón. Cristina, a través de Máximo, se encargó de comunicarle al ministro del Interior que su candidatura quedaba desactivada.
A partir de ahí, el que entró en juego fue el presidente de la Nación, Alberto Fernández, otro de los ganadores en las negociaciones, algo que pocas veces le ocurrió durante estos tres años y medio en el poder.
Alberto tenía la tarea de negociar con Scioli el desistimiento de su candidatura tras el acuerdo entre Massa y Cristina para que el líder del Frente Renovador sea el referente y postulantes en una lista de unidad.
El presidente habló con Scioli, lo convenció y los planetas comenzaron a alinearse dentro de “Unión por la Patria”, el nombre de fantasía que suplantó a un desgastado Frente de Todos y, antes, Frente Para la Victoria.
GANADORES Y PERDEDORES EN CHUBUT
Al igual que en el armado de las candidaturas en Chubut, el gran ganador fue nuevamente el gobernador Mariano Arcioni.
Por muchos motivos. El primero es que la gobernación y las intendencias estarán en juego despegadas de las elecciones nacionales, con lo cual los candidatos provinciales en las diferentes categorías no compartirán boleta con los presidenciables. Pero Arcioni sí.
Pero los motivos no terminan ahí.
Amigo íntimo de Massa, Arcioni desde hace un tiempo viene promoviendo la candidatura del ministro de Economía nacional desde sus redes sociales, en conferencias de prensa, en entrevistas radiales y televisivas y en cada micrófono o cámara que se prende.
Siempre estuvo al lado del tigrense. En cada viaje a Buenos Aires, sin importar de qué gestión iba a realizar, visitaba el Palacio de Hacienda para hablar con su amigo de política, de herramientas financieras para Chubut, de impulsar proyectos que tengan impacto positivo en el sector Pyme y, por supuesto, para hablar de sus vidas personales.

Con la candidatura de “unidad” de Massa, Arcioni tiene se puso el traje oficial de candidato al Parlasur por distrito único, una postulación que no se define en Chubut, sino en las esferas nacionales. La decisión fue tomada en conjunto entre Massa y Cristina. El gobernador irá pegado a la boleta del tigrense y de Rossi.
Sin temor a equivocación, Arcioni fue el gran ganador con la candidatura de Massa a la presidencia de la Nación.
El actual vicegobernador de Chubut que buscará repetir al mismo cargo, Ricardo Sastre, la candidatura de Massa “es un ni”. Al principio de la gestión, cuando hubo “chispazos” y “desencuentros” entre el mellizo y Arcioni, el tigrense tenía una mirada completamente negativa sobre el madrynense.
Incluso, cuando comenzaron a tejerse presuntas hipótesis sobre el intento de “limar” la gestión de Arcioni por parte del sastrismo, Massa fue categórico en una cumbre con empresarios de Madryn que se hizo en forma virtual y disparó: “Díganle a su vicegobernador que se deje de joder”.
Esas palabras fueros textuales, ocurrieron durante la pandemia cuando el líder del Frente Renovador era el presidente de la Cámara baja y la escucharon varios representantes de la Cámara de Comercio de Puerto Madryn.
Después de eso, Arcioni y Sastre enderezaron la relación y hoy está fortalecida.
Si Sastre hubiese tenido que elegir un candidato presidencial del subterráneo mundo del peronismo, sin dudas la ficha iba a estar puesta en el “pichichi”.
Scioli visitó Madryn, se reunió con empresarios, destrabó una megacumbre en Brasil en la que viajaron cámaras, emprendedores y compañías exportadoras de Chubut y Ricardo Sastre estuvo detrás de esa comitiva.
El intendente madrynense, Gustavo Sastre, junto a su mellizo y vicegobernador, cenaron con Scioli en Buenos Aires meses atrás. La relación es muy fluida, a pesar de que no llegue a ser una amistad.
A pesar de que el candidato a presidente de “Unión por la Patria” no haya sido Scioli, que fue bajado a último momento, la peor opción para el sastrismo era “Wado” de Pedro. En esta afirmación no hay encono personal, solamente pragmática: Militar en la ciudad de Golfo por el camporista iba a ser un dolor de cabeza por su escasa popularidad.
Además, el sastrismo siempre se mostró con una distancia prudencial con el kirchnerismo duro. No lo aborrece, pero tampoco hay encanto.
Para Juan Pablo Luque fue indistinto. El candidato a gobernador de “Arriba Chubut”, tiene buena relación con el kirchnerismo duro y también con Massa.
Máximo Kirchner; Wado de Pedro; y Sergio Massa aterrizaron en Comodoro Rivadavia para el aniversario de la ciudad del año pasado. Nación, desde hace un tiempo, le dio todas las herramientas a Luque para respaldado e intentar convertirlo en el próximo gobernador de Chubut.
Con Scioli, la relación es cordial, pero no tan fluida como con el gabinete kirchnerista.
Sin embargo, para Luque es indistinto. Ya demostró que es pragmático, se pone la camiseta y un ejemplo claro fue la última elección legislativa del 2021, en donde fue uno de los pocos dirigentes peronistas que se puso la campaña al hombro y militó la boleta de Carlos Linares para el Senado y la de Eugenia Alianiello para Diputados.
Nadie dudaba que Luque movilice en Comodoro y en otros puntos de la provincia sin importar si el candidato era Massa, De Pedro o Scioli.
El que quedó en offside fue el camporista y uno de los alfiles de Wado de Pedro en Chubut, Emanuel Coliñir.
El candidato a diputado provincial de “Arriba Chubut”, es un soldado del ministro del Interior y cuando quedó oficializado que De Pedro encabezaría la lista a candidato a presidente por el ala dura del kirchnerismo, Coliñir activó sus redes sociales.
“Wado el que ilusiona… El militante que conoce cada rincón de nuestro país, el que oxigena y renueva la política. Wado es el candidato que nos llena de orgullo y alegría. Wado es ese futuro con el que soñamos”, posteó la red social del pajarito.
A las pocas horas que posteó esto, en Buenos Aires se estaba cocinando otro menú que quedó confirmado desde la cuenta de Twitter de “Unión por la Patria”.
Esa publicación rezaba: Nuestro candidato a presidente será Sergio Massa y lo acompañará como candidato a vicepresidente Agustín Rossi. Reconocemos a los compañeros Wado de Pedro y Daniel Scioli, que apostaron a la unidad del peronismo anteponiendo lo colectivo por sobre lo individual”.
Coliñir quedó en offside. El entusiasmo duró un puñado de minutos. Después, retuiteó el posteo de “Wado” donde agradecía a toda la militancia por el apoyo y dejaba en claro que, lejos de los personalismos, trabajará fuertemente para que Massa sea el futuro presidente de la Nación.
El diputado nacional Santiago Igon, que perdió la interna para la intendencia, es otro soldado de La Cámpora y amigo íntimo de “Wado” de Pedro.
Sin lugar a dudas, en el oficialismo provincial integrado por el PJ, el Frente Renovador y los vestigios de Chubut Somos Todos, entre los partidos con mayor volumen, el gran ganador fue Arcioni.
